Refrigeración por contacto directo
Los métodos convencionales de refrigeración están limitados por la superficie de transferencia de calor o por la temperatura del fluido refrigerante.
Para evitar estas limitaciones, podemos introducir nitrógeno líquido o dióxido de carbono en forma de hielo seco directamente en el reactor. De este modo, se aprovechan al máximo las frigorías proporcionadas por cualquiera de estos dos productos, produciendo bajadas drásticas de temperatura, en función de la cantidad de nitrógeno o dióxido de carbono utilizado. El sistema de control de temperatura también es sencillo y eficaz. Una serie de electroválvulas permiten el paso de los fluidos de refrigeración al reactor, en función de los parámetros límite establecidos (temperatura, concentración, etc.).