Esto no solo reduce la capacidad de proceso del láser sobre el material, sino que también causa variaciones en las condiciones de transmisión y en el enfoque del haz.
Por tanto, es importante que la totalidad del recorrido óptico, desde la fuente hasta el elemento de enfoque, esté herméticamente cerrado y, que un gas protector (aire o nitrógeno), fluya en ligera sobrepresión. Este gas debe estar filtrado de polvo (diámetro <0.1 μm, densidad <0.1 mg / Nm3) y desaceitado (contenido <0.01 mg / Nm3).
Muchas veces, el incumplimiento de esta condición conlleva serios problemas de fiabilidad en el funcionamiento del sistema.