Además, es más fácil para la planta absorber CO2 cuando hay mucha luz. Esto resulta en una reducción de la concentración de CO2 en el invernadero. Sin embargo, si enriquecemos la atmósfera del invernadero con CO2 puro líquido, se mantendrá la cantidad deseada de CO2, mejorando el crecimiento y la calidad de los cultivos.